La Cuarta Revolución Industrial, una corriente de innovación y automatización en la era digital, está en marcha y ha llegado para quedarse.

Supone un cambio radical en nuestra manera de vivir: en la economía, la comunicación, el transporte… Las transformaciones son tan veloces que urge trabajar de manera global para comprender y manejar las nuevas tecnologías con fines productivos.

La Cuarta Revolución Industrial, una corriente de innovación y automatización en la era digital, está en marcha y ha llegado para quedarse.

Supone un cambio radical en nuestra manera de vivir: en la economía, la comunicación, el transporte… Las transformaciones son tan veloces que urge trabajar de manera global para comprender y manejar las nuevas tecnologías con fines productivos.

Vivimos en un mundo en el que todavía hay personas que no han entrado en la II y III Revolución Industrial, sin acceso a electricidad e internet. Pero al mismo tiempo las tecnologías avanzan con celeridad, hasta el punto de que muchas veces nos resulta difícil controlar su impacto en la sociedad.

“Los cambios son tan profundos que desde la perspectiva de la historia humana nunca ha habido una época de mayor promesa o potencial peligro”, argumenta Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial.

Los avances en robótica, inteligencia artificial, biotecnología, nanotecnología o el Internet de las cosas, entre otros, han obligado a las empresas a reinventarse. Cada día, la Cuarta Revolución Industrial pone a prueba nuestra capacidad de absorber los cambios y de adaptarnos a ellos.

Mientras la manera de relacionarlos y de trabajar se transforma, también lo hacen las industrias. Aparecen nuevos sistemas de producción, transporte o consumo, nuevos software, redes de datos y modernos modelos de negocio, como la economía colaborativa. Es el momento de la irrupción de empresas como Airbnb o Amazon.

El proceso requiere un cambio de mentalidad y todos –gobiernos, instituciones, empresas y sociedad civil- debemos participar en él para lograr un resultado fructífero.

El World Economic Forum menciona cinco factores claves a través de los cuales se evalúa el grado de desarrollo de los países en el camino hacia la Cuarta Revolución Industrial.

Innovación y tecnología: capacidad de las empresas de innovar y contar con la infraestructura necesaria para adoptar nuevas tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial con el objetivo transformar sus patrones de producción.

Capital humano y capacidades: cada vez se requiere más conocimientos especializados que incrementen la productividad. Es necesario una mano de obra educada y flexible y unas instituciones que faciliten la inserción en el mundo laboral de personas con el perfil adecuado.

Economía global, comercio e inversión: la inversión extranjera directa y el comercio mundial beneficia la creación de empleos y la transferencia de conocimiento entre países.

Recursos naturales y sostenibilidad: la sostenibilidad ambiental y una producción que respete el medio ambiente son una ventaja competitiva.

Regulación y gobernanza: la regulación puede fomentar la adopción o no de tecnología o ser un impedimento.

Según Klaus Schwab, el ritmo de los cambios no se detendrá, más bien se acelerará. Así que es preciso avanzar hacia la Cuarta Revolución Industrial asegurándonos de que la tendencia es positiva para todos.